María José Alaminos | ¡Quiero ese empleo!
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¡Quiero ese empleo!

¡Quiero ese empleo!

Una gran afirmación, pero que muchas veces no se sustenta en nuestra actitud. ¿Eres consciente de lo que realmente quieres lograr? Conseguir un empleo es importante para ti, sin embargo ¿te concentras en cómo llegar a él? ¿Eres verdaderamente consciente de las diferenciaciones y de las limitaciones con las que cuentas? ¿Has logrado entrevistas satisfactorias en este último tiempo o siempre te falta o te sobra algo?

Todos sabemos que buscar trabajo es realmente un trabajo. No obstante, son pocos los que viven este proceso con absoluta conciencia. Lo primero que hacemos es especular “me he postulado a varios avisos que están a mi altura e incluso, a algunos otros que están por debajo de mis capacidades, seguro me llamarán” “Hice contacto con un par de colegas que seguramente me recomendarán con gusto para algún puesto” “He trabajado tanto y todo el tiempo que un par de meses de tranquilidad no me vendrán nada mal”.

Claro que luego de estas especulaciones, pasa el tiempo y si no ha pasado nada entramos en pánico, en el envío masivo, descontrolado y hasta absurdo de nuestro CV a avisos que nada tienen que ver con nuestras aspiraciones ¿te ha pasado? Pues bien, para que no vuelva a ocurrir, es hora de ponerte manos a la obra, de perseguir y lograr lo que quieres con conciencia, con coherencia y con sentido común. Aunque si eres un/a conformista, puedes quedarte aquí y no continuar leyendo…

FÍJATE UN OBJETIVO, ANALÍZALO Y COMPROMÉTETE.

La búsqueda de empleo es un proceso activo que requiere, no sólo conocer las técnicas de reclutamiento y selección de personal y su preparación ante ellas, sino también una preparación personal y psicológica que nos fortalezca durante la duración completa del ciclo. Lo más importante, es tomar conciencia de que para conseguir un empleo hay que hacer algo. Hacer algo implica el desarrollo de un plan que genere acciones que nos centren en el camino hacia el éxito y guíen nuestros pasos. ¿Cómo?

Como bien sabemos, el coaching es acción y para que se produzca un cambio, es necesario desarrollar un plan de acción en función al objetivo definido, que debe ser: Medible, Alcanzable, Relevante, Temporal y Específico.

Un proceso de coaching debe comenzar definiendo los objetivos qué se quieren alcanzar. Pero claro, no siempre resulta sencillo que las personas pueden materializar de forma concreta qué quieren y qué necesitan para lograrlo. Aquí es dónde la figura del coach es fundamental para ayudar, facilitar y guiar el proceso completo del coachee. En esta labor conjunta (entre coach y coachee), se trabaja a través de preguntas que ayudan a clarificar/despejar conceptos poco claros, como por ejemplo:

¿Qué quieres conseguir a corto, medio y a largo plazo?

¿Cuándo quieres conseguirlo?

¿Hasta qué punto supone para ti, un reto personal/profesional?

¿Es un objetivo medible?

¿Es un objetivo alcanzable?

¿Cómo vas a alcanzarlo?

¿Qué pasos intermedios tendrías que diseñar para acercarte al deseo?

¿Por qué es importante conseguir este objetivo?

En ocasiones, uno tiene claro que su deseo tras hacerse estas preguntas, es conseguir un empleo, pero se halla sumido en una nebulosa que no le deja ver más allá, no es capaz de responder a las otras preguntas formuladas con anterioridad, no es capaz de concretar con profundidad el objetivo.

La realidad tiene muchas caras. El coaching ayuda a identificar esas caras distintas. Lo que permitirá que el coachee se encuentre facultado para:

Ser capaz de observar su situación desde distintos ángulos.

Ser fiel a la realidad. Evitar las falsas elucubraciones, creadas a partir de construcciones irreales.

Permitir que pueda elaborar un mayor número de opciones para obtener el mejor provecho de las acciones que va a emprender.

¿QUÉ TIENES? ¿QUÉ QUIERES? ¿QUÉ NO TIENES? ¿QUÉ NO QUIERES?

A menudo, y volviendo a esas falsas elucubraciones que mencionábamos con anterioridad, fantaseamos con empleos a los que sabemos que no podemos acceder, por lo menos con las herramientas que tenemos al día de hoy. A través del coaching, y para definir más estratégicamente el plan de acción, se cruzarán las variables según:

El cruce entre lo que sí quieres y lo que sí tienes: tiene que reflejar de la manera más concreta posible las cosas que se desean a nivel laboral y además las cosas con las que cuenta para mantenerlas.

El cruce entre lo que no quieres y sí tienes: debe plasmar las cosas que no deseas pero que lamentablemente sí tienes.

El cruce entre lo que sí quieres y no tienes: deberías anotar las cosas a nivel profesional que deseas y que por el contrario no tienes. Claramente este recuadro es el que puede dotarte de más información a la hora de trazar su objetivo.

El cruce de las variables no quieres y no tienes: esta puntualización sirve para ver reflejadas las cosas de las que tienes que alejarte en tu camino y que sólo servirán para retrasarte en tus metas profesionales.

Establecer estas congruencias, permitirá que cada uno se asuma en sus capacidades reales (positivas y negativas) y conocer además aquellas que son potencialmente asequibles para conseguir tu objetivo.

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